Con la finalidad de promover la investigación sobre ecosistemas de montaña y cambio climático en la región andina, el Programa Bosques Andinos lanza la convocatoria para postular al Fondo de Becas para Investigación.

El Fondo de Becas tiene como objetivo producir información científica necesaria para apoyar prácticas de manejo, toma de decisiones e implementación de políticas que promuevan la conservación de la biodiversidad y el manejo sostenible de los bosques andinos frente al cambio climático. Además busca apoyar la investigación científica de alta calidad y fortalecer la colaboración entre investigadores de la región.

Las becas están orientadas a investigadores y estudiantes de postgrado que se encuentren trabajando en alguna de las cuatro áreas del conocimiento priorizadas: 1) Biodiversidad y ecología; 2) Manejo y restauración; 3) Manejo sostenible de paisajes y 4) Política ambiental.

Se ha estimado otorgar hasta 12 mil USD para proyectos de investigadores y hasta 4 mil USD para estudiantes de postgrado. En el caso de investigadores, estos deberán contar con al menos tres años de experiencia desarrollando proyectos de investigación en ecosistemas boscosos andinos, y en el caso de estudiantes de postgrado deberán presentar un documento que sustente que están cursando estudios.

Las postulaciones en línea están abiertas hasta el 15 de agosto de 2016.

[Click aquí para postular]

Más información: bosquesandinos.org/fondodebecas
Consultas: becas@bosquesandinos.org

 

 

El último reporte de la FAO sobre los bosques el 2020, confirma que estos ecosistemas cubren un tercio de la superficie terrestre. Que, alrededor de la mitad del total de área boscosa se mantiene relativamente intacta. Más de la mitad del área de bosques se encuentra en 5 países: Federación Rusa, Brasil, Canadá, Estados Unidos de América, y China, mientras que dos tercios del total pertenecen a 10 países (entre los que se encuentra Perú). Más de 1 000 millones de personas —incluidos más de dos mil pueblos indígenas— dependen de los bosques para sobrevivir (ONU 2021).

Reserva de la Biósfera de Luaca

La gestión del conocimiento impulsada por el PBA, ha permitido conocer más sobre las amenazas y el estado actual de los bosques andinos, la problemática de los paisajes forestales andinos surgida de la intervención antrópica y los efectos del cambio climático y que se sintetiza en la presencia de bosques segmentados y degradados, situación que amenaza su preservación, además de una creciente reducción de servicios ecosistémicos esenciales para la vida, que se aprecia, por ejemplo, en la disminución del flujo hídrico en las fuentes de agua y la degradación de la tierra. Esto se ha visto acrecentado por el incremento de incendios forestales, el uso de recursos en forma no sostenible y la realización de actividades económicas que presionan los bosques por sobre su límite.

Estas acciones del PBA, se complementaban con un proceso de apoyo a la incorporación del conocimiento generado sobre los bosques andinos en los distintos Programas Nacionales en Ecuador, Perú y Colombia como el Plan Nacional de Restauración de Ecuador, la Estrategia de Control de la Deforestación en Colombia y el Programa Nacional de Conservación de Bosques para el Cambio Climático en Perú y la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales de Chile. Por ello, el intercambio sur-sur de experiencias y buenas prácticas para la gestión de los bosques andinos, se volvió un aspecto clave y contó con el liderazgo en la CONAF de Chile con la promoción de cursos internacionales referidos a la “Restauración a nivel de paisaje” y la “Ordenación Forestal y Recuperación de Formaciones Vegetacionales Degradadas” y que reunieron a expertos de Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia.

Reserva Río Carillo

El pasado 21 de octubre, se llevó a cabo el evento nacional de cierre del Programa Bosques Andinos en Chile, con la finalidad de conocer los procesos que se han llevado a cabo sobre los bosques andinos y el estado de los mismos en la región, para analizar conjuntamente, desde los actores, los avances y oportunidades que derivan de la mejor de su gestión.

Síntesis

En este evento hemos recordado que los países de montañas como Suiza, Chile, Perú y el resto de la región andina enfrentan desafíos similares, en especial el cambio climático, al cual Chile está particularmente expuesto. Los bosques y ecosistemas andinos son una oportunidad para la mitigación y la adaptación, por múltiples razones, una de las más importantes, por ser fuente de agua dulce mucho más allá de las montañas, siendo fundamentales para las dinámicas hídricas de la Amazonía, por ejemplo. Los estudios constantes también han determinado también el rol importante que tienen estos ecosistemas como sumideros de carbono.

Pero en la región andina el cambio climático, no es el único no es el único desafío para los bosques. La deforestación, el carácter fragmentado en el que se distribuyen, los vacíos y debilidades de política y de financiamiento, que aún tenemos en nuestra gestión que bien los ha expuesto Francisco. Por ello, el pleno conocimiento de sus dinámicas es fundamental para aprovechar estas oportunidades para  tomar decisiones informadas e implementar medidas de manejo y conservación que permitan abordar estos desafíos cambiantes como el aumento de la presión para explotación, los incendios forestales, entre otros.

Como nos recordaron hoy nuestros panelistas, la colaboración es una estrategia que permite potenciar el abordaje de los desafíos compartidos y promover el intercambio de conocimientos que se van generando en los distintos territorios de las regiones de montaña. Suiza tiene por ejemplo una historia de larga data de colaboración con la región andina y con Chile, en la cual los bosques han sido un eje fundamental. El Programa Bosques Andinos, financiado por la Cooperación Suiza COSUDE,  desde sus distintos ejes de trabajo buscó fomentar esa colaboración tan necesaria para crear conocimiento, ensayar prácticas y estrategias para el manejo y conservación e también impulsar condiciones habilitantes, una de las más importantes el compromiso político en países andinos como Colombia, Ecuador, Perú y Chile.

Chile uno de los países pioneros en cumplir sus compromisos climáticos y en ese marco es un país que ha entendido muy bien el gran potencial de los recursos forestales para abordar desafíos tanto climáticos como estructurales, como la creación de empleo y dinamización de la economía. Pero los bosques son también vulnerables. Jorge nos ha explicado muy bien hoy como los factores humanos y climáticos han resultado en una creciente incidencia y severidad de los incendios en los últimos años, que afectan no solo a los ecosistemas naturales y los bosques plantados sino también a la infraestructura y la propia vida humana y cuya prevención y mitigación, es sumamente compleja, tan es así que involucra por ejemplo a las generaciones más jóvenes y a instituciones de distintas naturalezas incluyendo fiscalía, carabineros, entre otros.

En chile el bosque natural está distribuido de manera muy particular, nos contaba Constanza que buena parte se encuentra en propiedad privada tanto de pequeños como medianos y grandes, y son por lo tanto una base importante para el desarrollo humano, y es por ello que el país ha desarrollado una sólida institucionalidad y política público-privado tanto forestal como de cambio climático, y que todavía sigue en un proceso continuo de fortalecimiento.

La meta de la carbono neutralidad chilena se sustenta fuertemente en los bosques y ecosistemas que los acompañan. Hemos podido ver como en el marco de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales que está ligada a REDD+ y otros marcos climáticos, el país ha adoptado herramientas muy completas como sus sistemas de monitoreo forestal  e información de salvaguardas y se han fijado metas ambiciosas de nuevas hectáreas de superficie forestal y la recuperación de bosques nativos, en las cuales enfoques de trabajo como la restauración a escala de paisaje tienen un rol. Al respecto, no podemos dejar de resaltar lo mencionado por Gabriela, Omar y Jorge sobre la importancia de la participación inclusiva en términos de género y culturales, y también que estos instrumentos políticos tienen también un rol y son una oportunidad para la recuperación post pandemia.

La colaboración del CONAF con organismos como ONU REDD+ y con Suiza, a través de la COSUDE  para formular e implementar la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales de Chile, ha permitido fortalecer el rol de la política pública en materia de cambio climático, acceder a financiamientos como el pago por resultados de REDD+. Además, llevar las políticas a la realidad.

Omar Levet y Gabriela Soto nos mostraban ejemplos de como la implementación de un proyectos en un territorio específico pueden reflejar y enmarcarse en las metas y enfoques nacionales y en ese marco “aterrizar” en las necesidades y prioridades de las comunidades locales, con un trabajo de toma de decisiones participativa e informada, que no es rápido ni fácil pero sí factible cuando se cuenta con los tiempos, recursos y la voluntad debida, con el involucramiento de actores locales, cada quien desde su rol, especialidad  e identidad y como el uso de la tecnología que facilite el cumplimiento de objetivos, como decía Omar “en tiempo record” y con un sistema transparente y equitativo de distribución de beneficios.

Parque Nacional de Tolhuaca

Estas experiencias, que brindan resultados por sí mismos, son fundamentales no solo por esos resultados en términos de sobrevivencia de plantas, de aumento de superficie, de captura de carbono, de generación de beneficios; sino que también son fundamentales en términos de generación de conocimiento , de recopilación de experiencias y de lecciones aprendidas, que pueden ser la base para lo que estamos haciendo hoy, que es compartir, mostrar y aprender unos de otros y que se puede también institucionalizar en redes de trabajo como la RBA y que pueden ser la base para seguir fortaleciendo los instrumentos de política. Para ello, la participación y colaboración se ve reforzada en esquemas de gobernanza multiactor y multinivel.

Finalmente, y para cerrar esta síntesis señalar que, como se ha mencionado en repetidas ocasiones en la sesión de hoy, salta a la vista que los bosques no solo son importantes en términos climáticos y políticos, sino que hay un factor humano íntimamente ligado y por ello al hablar de colaboración no se trata solo de colaboración entre países, sino tn entre actores clave. Hemos visto hoy, en el caso de chile el involucramiento de privados pequeños, medianos y grandes es claramente una prioridad, así como también lo es la complementariedad entre enfoques de trabajo que abordan de manera múltiple y complementaria los desafíos de las montañas , que se acentúan con el cambio climático y ante los cuales, los Andes están  atravesando un camino de aprendizaje y colaboración continua.

Cambio climático, deforestación y falta de políticas públicas son los problemas identificados por el Programa Bosques Andinos, como aquellos que requieren ser prioritariamente atendidos.

Magín Herrera, Viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos, Gestión y Desarrollo Forestal de Bolivia, en el marco del evento virtual de presentación de los avances en materia de conservación y valoración de los bosques andinos, destacó que en el país los bosques oscilan entre los 4 millones de hectáreas y constituyen aproximadamente el 30% de la superficie terrestre. La autoridad ministerial señaló que en Bolivia, particularmente los bosques andinos, ocupan una biodiversidad muy importante que interactúa con las comunidades. “Son los bosques los que nos proporcionan agua, mitigan el cambio climático, proporcionan humedad relativa, nos brindan diferentes sistemas de vida, nos proporciona alimentos y vida” remarcó la autoridad. Herrera explicó que aproximadamente en Bolivia el 48% del territorio está conformado por bosques andinos y en ese marco la Constitución Política del Estado Plurinacional señala en el artículo 386 que los bosques naturales y los suelos son estratégico para el desarrollo del pueblo boliviano, lo que implica la importancia central de preservar, conservar y hacer el manejo sostenible de los mismos.

Herrera destacó que “el Estado boliviano, en su agenda de políticas para la gestión del desarrollo, conservación y preservación de los bosques a través de los distintos programas y proyectos, se encuentra promoviendo la gestión integral y sustentable de bosques, actualizando las medidas, así como las normativas”, por ello identificó el alto compromiso de hacer la forestación y reforestación a través de un trabajo conjunto de los subgobiernos y el gobierno central.

Para la autoridad ministerial desde un enfoque de la economía social comunitaria es importante hablar de los sistemas de bosques porque permiten generar actividades y recursos económicos en las poblaciones que realizan un manejo sostenible de los mismos. A su vez destacó que el Estado Plurinacional de Bolivia tiene en su agenda la preparación e implementación de un programa nacional de gestión y desarrollo forestal para promover el manejo integral de los bosques andinos y la biodiversidad para la conservación y protección de la Madre Tierra. Desde la instancia ministerial destacó el trabajo del Programa Regional de Bosques Andinos “que permite socializar, conocer experiencias, para trabajar y conocer nuevas políticas, nuevas estrategias, y de esta forma proyectarnos en el futuro” concluyó.

Por su parte desde la instancia internacional José Luis Pereira, Oficial Nacional de Programa de la Cooperación para el Desarrollo de la Embajada de Suiza en Bolivia explicó que “a través de los programas globales la Cooperación Suiza busca contribuir en hacer frente a los desafíos globales como el cambio climático aportando desde los conocimientos, prácticas y el diálogo político para avanzar en el logro de un mundo en el que se preserve el medio ambiente”. Pereira dio a conocer que ante el escenario del calentamiento global se debe “reconocer las nuevas amenazas como los incendios forestales y buscar la conservación de los paisajes andinos y en especial los bosques, lo cual resulta estratégico para Bolivia y para todos los países de los Andes”. Al referirse al Programa Bosques Andinos, Pereira destacó que este tipo de bosques contribuyen, a la captura de carbono para la producción de los servicios ambientales que son clave en la acción resiliente. «En ese sentido, queremos resaltar y celebrar de manera especial los avances alcanzados por el proyecto, por cuanto permiten generar nuevas oportunidades para impulsar el escalamiento de acciones en la región a través de la Cooperación Sur-Sur entre los países participantes” remarcó.

El Director Regional del Programa Bosques Andinos, Francisco Medina, explicó que en la cordillera de Los Andes se observa una serie de ecosistemas, asentados en siete países andinos que vienen desde Venezuela hasta Argentina, donde los Andes aportan una mega biodiversidad biológica y cultural siendo fuente de agua para las cuencas hidrográficas principales de Sudamérica, tanto en el Occidente con el Pacífico; como en el Oriente con el Atlántico, y también en la cuenca del Titicaca. “En estos ecosistemas, destacan los bosques andinos, como ecosistemas boscosos, árboles únicos en Sudamérica, algunos que sólo están distribuidos en unos países y que constituyen hábitat de fauna y flora; y donde alrededor del 60% de agua dulce proviene justamente de los Andes, de los ecosistemas de montaña” señaló Medina.

El investigador y líder regional del Programa dio a conocer que los bosques andinos se encuentran en condiciones climáticas secas, húmedas, o subhúmedas entre los mil y cinco mil metros sobre el nivel del mar. Donde además coexisten alrededor de 45 mil plantas, 3.400 especies de vertebrados, aves, anfibios, peces. A su vez Medina explicó que entre los principales problemas que identifica el Programa Bosques Andinos se encuentran “el cambio climático, principalmente porque los bosques andinos están fragmentados, están dispersos y su capacidad de resiliencia se ve afectada por el incremento de la temperatura, por los cambios en la distribución de algunas especies, que de la parte baja empieza a subir por ese aumento de temperatura. La deforestación y fragmentación, el cambio de uso del suelo. Asimismo destaca la falta de políticas públicas, lo cual no significa que no existan normas relacionadas a los bosques, sino que muchas de estas normas son generales y no se convierten en políticas públicas de intervención para priorizar en estos ecosistemas frágiles” concluyó.

En ese contexto, el Programa Bosques Andinos como parte del Programa Global de Cambio Climático y Ambiente de la Cooperación Suiza busca promover que la población andina que vive en y alrededor de los bosques reduzca su vulnerabilidad al cambio climático y reciba beneficios sociales desde la conservación de los bosques andinos. A su vez, las líneas de acción que identifica el Programa con solidez de evidencia científica son: la investigación aplicada, la generación de conocimiento, la determinación de información del nivel nacional y local que debe ser generada para aportar en la toma de decisiones. Esto demanda identificar las buenas prácticas que se están dando y así poder replicarlas, de forma tal que puedan ser escaladas y aplicadas en otras condiciones, promoviendo así la mejora e integralidad sinérgica de las políticas públicas.

El evento virtual de presentación de los avances en la conservación y valoración de los bosques andinos en Bolivia, se realizó de forma virtual el 13 de octubre y fue organizado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, la Embajada y Cooperación Suiza, el Programa Bosques Andinos, CONDESAN y HELVETAS tanto de Bolivia como de Perú.

 

Estoy agradecida de poder participar en este evento y conocer a fondo los trabajos que han venido realizando. La protección de los bosques andinos es importante desde una perspectiva global. Por eso es importante que Suiza apoye y promueva la gestión sostenible de los bosques. Condesan, junto con COSUDE y Helvetas están haciendo una importante labor en atención al clima y la reducción de la pobreza.

Marianne Jenni
Embajadora de Suiza en Ecuador

El 6 y el 15 de octubre, respectivamente, se llevaron a cabo 2 eventos para presentar tanto en territorio como a los actores a nivel nacional e internacional los resultados y perspectivas de la implementación del Programa Bosques Andinos en Ecuador. El Programa se implementa en el país desde el año 2014, con énfasis en el territorio del Chocó Andino de Pichincha, con el objetivo de aportar al manejo sostenible de los bosques andinos, mejorando las capacidades de adaptación y mitigación frente al cambio climático.

En el evento en territorio, se discutió con los socios y actores sobre el trabajo conjunto, resumiendo las actividades, resaltando logros importantes y presentando varios ejemplos. La discusión se desarrolló bajo los ejes de gobernanza y planificación, gestión sostenible del territorio, generación de conocimiento y fortalecimiento de capacidades. Se resaltó la importancia de la información generada y sistematizada, los procesos emprendidos de planificación territorial y las redes de actores fortalecidas, las cuáles permitirán la continuidad del trabajo para la gestión sostenible del territorio.

Los resultados que estamos viendo tienen que ver con la flexibilidad del programa de escuchar a los actores y adaptarse a las necesidades del territorio. No es común que un programa de cambio climático trabaje temas de comunicación con jóvenes. El trabajo del PBA ha incidido positivamente en fortalecer el relevo generacional dentro de los procesos locales de gobernanza participativa.

Alfredo Guamaní
Red de Jóvenes del Chocó Andino

Por otro lado, el evento nacional tuvo como objetivo relievar los procesos más amplios y de réplica y escalamiento emprendidos, sobre todo a partir de la segunda fase del Programa (2019). Las temáticas abordadas incluyeron la generación de conocimiento para la planificación y la gobernanza sostenible, el Manejo Sostenible de la Tierra y las transiciones agroecológicas y las herramientas de comunicación y gestión del conocimiento. Se presentaron algunos hitos en la implementación del programa y varios ejemplos de cómo se ha sistematizado para servir a los procesos de toma de decisión a diversas escalas.

El trabajo más fuerte que ha tenido (el Programa) ha sido el sensibilizar a cada uno de los gobiernos parroquiales, a sus autoridades locales sobre la importancia de los temas de la conservación y la sostenibilidad…educarnos como políticos para poder planificar de mejor manera y comprender que las decisiones que tomamos hoy se verán reflejadas en 20, en 30 años.

Gianina Moreno
Presidenta Mancomunidad del Chocó Andino

Se aprovecharon los eventos para lanzar el “Atlas de Dinámicas Socio Ambientales – Ecuador” y la publicación “Gestión Sostenible de Paisajes de Montaña: El Programa Bosques Andinos en el Chocó Andino de Pichincha”. En el primer caso, se trata de una herramienta web que sintetiza información geográfica parroquial clave disponible respecto al monitoreo de los ODS, apoyando el entendimiento integral del estado y tendencias de las dinámicas sociales en distintos paisajes de Ecuador, con énfasis en bosques andinos, con la intención de aportar la toma de decisiones informadas. En el segundo caso, se trata de una publicación sobre los enfoques de trabajo y aprendizajes de la implementación del PBA en Ecuador, especialmente durante su primera fase. Contiene un resumen de contexto sobre las particularidades de los bosques andinos a nivel regional, nacional y de sitio de aprendizaje, expone los enfoques de trabajo, hace un recuento de las actividades implementadas y cómo estas se articulan a procesos de gobernanza locales y en respuesta a los retos del cambio climático, destaca los principales impactos y estrategias de réplica y escalamiento, describe los procesos apoyados y recoge 4 estudios de caso de modos de vida sostenibles. Todo esto con el objetivo de poner esta información al alcance de socios y aliados, facilitando su réplica en otros lugares y procesos similares de la región andina.

El Programa Bosques Andinos (PBA) en Ecuador ha trabajado de manera integral tanto a nivel de temáticas como escalas, utilizando el enfoque de paisaje, la gobernanza de base amplia y el manejo sostenible de la tierra como principales enfoques de trabajo. Se ha conseguido llenar vacíos de conocimiento importantes, se han puesto en marcha procesos robustos de planificación, se han articulado potentes redes de actores, se han escalado iniciativas y procesos de conservación, restauración y producción sostenible y se ha contribuido a crear un ambiente para favorecer transformaciones estructurales para la sostenibilidad. El Chocó Andino de Pichincha es para el PBA, uno de sus sitios de aprendizaje más importantes, así como lo son los procesos emprendidos y las relaciones con los diversos actores. En ese sentido, el compromiso es continuar trabajando en ese territorio, a través de nuevos proyectos como el de fortalecimiento de Reservas de Biósfera con fondos GEF que arrancará próximamente.

Agradezco a la Cooperación Suiza por su confianza. El compromiso permanente y decidido de Suiza con las montañas de los Andes ha sido crucial para visibilizar estos importantes paisajes y colocarlos en la agenda nacional y regional. Son logros que debemos celebrar y que espero que nos inspiren a seguir reflexionando sobre los desafíos pendientes, y trabajando por los paisajes de montañas del país.

María Argüello
Directora Ejecutiva CONDESAN

El Programa Bosques Andinos (PBA) es una iniciativa de la Agencia de Cooperación para el Desarrollo de Suiza (COSUDE) en el marco de su Programa Global de Cambio Climático y cuya presencia apoyando el desarrollo rural y ambiental en la región andina y Perú data de más de 40 años. El PBA tiene por objetivo general “contribuir a mejorar las capacidades de adaptación y mitigación frente el cambio climático mediante la consolidación y escalamiento de políticas, prácticas, herramientas y esquemas de incentivos exitosos en los Andes relevantes al manejo sostenible de los bosques andinos”.

Los Andes son particularmente vulnerables a las amenazas del cambio climático, esto, entre otras razones, por la riqueza en biodiversidad y por los endemismos que alberga (CEPAL, 2015), motivo por el cual los bosques montanos andinos son considerados un hotspot de biodiversidad: el hotspot Andes Tropicales (CEPF, 2105). Se evidencia que el riesgo de extinción en los Andes tropicales es mayor a altitudes mayores y en las cimas de las montañas, ya que las especies adaptadas a estos ambientes no tienen otro lugar a dónde desplazarse. De igual forma, una gran cantidad de procesos e interacciones ecológicos cruciales para el funcionamiento de los ecosistemas se verían perturbados (Herzog et al, 2010).

Vacíos de información sobre la efectividad de las políticas públicas en la conservación de biodiversidad, pueden superarse a través de la mejora de sistemas de monitoreo que involucren nuevas tecnologías y monitoreo local, y el uso de herramientas de análisis para integrar variables de biodiversidad y servicios ecosistémicos con variables de población y desarrollo socioeconómico. Desde el PBA se apoyó la generación de información a nivel regional en el marco de la red regional andina de investigación de bosques andinos y a nivel local, con el fin de generar información sobre el estado actual de los bosques y las implicancias futuras para su gestión en un contexto de cambio climático. En este webinar compartiremos los resultados de estas investigaciones y el rol que juegan el Estado y la Academia para contar con información robusta para la toma de decisiones.

Objetivos

Compartir experiencias de monitoreo de bosques andinos para su gestión en un contexto de cambio climático y abordar el rol del Estado y la Academia en la sostenibilidad de sistemas de monitoreo.

Programa

Resumen

Por Natalia Ruiz-Guevara, Helvetas Perú

El impacto del cambio climático en los boques andinos afecta su distribución, sus características ecológicas, como la biodiversidad y capacidad para proveer servicios ecosistémicos. Entender estos impactos y dinámicas, presentes y futuras, son importantes por el valor intrínseco que tienen los bosques y ecosistemas andinos; así como, porque ellos están enmarcados en el contexto de paisajes, en los que la vida humana, y su permanencia/desaparición, tienen injerencia en la calidad de vida de las personas. Ello coloca a estos ecosistemas como prioritarios en términos de conocimiento, política y recursos.

Entender esos impactos es un desafío, sobre todo considerando la impresionante verticalidad de Los Andes, con variaciones de hasta 6000 metros de altitud. Desafíos en términos metodológicos, logísticos y de estrategia; pero estos tenían que ser superados para atender la necesidad de contar con información específica que permita la toma de decisiones, y la difusión de la situación real para colocarla en las agendas internacionales de cambio climático.

Ante cambios constantes, se tiene que tomar acción constante y eso nos lleva al tema que nos reúne hoy: el monitoreo.

¿Qué monitorear?

La primera respuesta es la diversidad; no solo en términos taxonómicos, sino también funcional. Una de las funciones más relevantes de los bosques, hoy en día, es su rol de almacenamiento de carbono, en el marco de la mitigación al cambio climático.  Entender este rol no solo trata de medir stocks, sino de entender como estos van cambiando. Lo hemos visto en la presentación de Francisco Cuesta: Los bosques tropicales amazónicos y andinos no son estáticos, sino que tienen una dinámica propia de crecimiento, mortalidad y adaptación a perturbaciones naturales y antrópicas.

Los bosques andinos guardan grandes sorpresas. Los resultados de las investigaciones que hoy nos ha compartido Francisco, muestran que con el paso del tiempo estos ecosistemas tienden a incrementar sus stocks de carbono, pero no es una regla simple. Existe una influencia de los factores climáticos y no climáticos, como la temperatura, la precipitación y la respuesta de los bosques ante la perturbación humana, con su capacidad de regenerarse. Esto último significa que la restauración de bosques es una estrategia clave para la mitigación del cambio climático.

Eso nos lleva a la necesidad de entender el comportamiento humano, cómo nos distribuimos, en qué piso altitudinal (y de qué tipo) hay más disturbios a fin de tomar decisiones de política y determinar las estrategias apropiadas.

Hablando de estrategias, hablemos a nivel local. Hacer un “zoom” es importante.

Las presentaciones de hoy nos permiten entender la importancia de recoger información con un alto nivel de detalle, para tomar decisiones adecuadas a la realidad de cada territorio.

Hemos visto en la presentación de Francisco Cuesta, de Jennifer Calderón y de Jan Baiker la importancia del monitoreo e investigación, en los distintos aspectos de la gestión de un paisaje. Esto implica, por ejemplo, profundizar en el estado de conservación de la biodiversidad, la historia de ocupación del territorio, el comportamiento de las variables climáticas, el valor de las especies y bosques en pie, la dinámica de provisión de los servicios ecosistémicos, como los hídricos, y también el comportamiento antrópico. En particular, entender qué motiva a las personas a perturbar los bosques andinos para tomar decisiones de política, hace necesario recabar información de alto nivel de detalle.

Esta labor no es fácil. Hemos visto como requiere de una amplia gama de tecnologías y capacidades, así como también, la toma de acuerdos. Jan nos mostraba, por ejemplo, la complejidad del monitoreo ecohidrológico, siendo el involucramiento de la población local y el protagonismo de los actores locales un factor clave del empoderamiento de la gestión de su propio paisaje y el acuerdo de compromisos de largo plazo.

Ahora bien ¿qué decisiones tomar?
Nuevamente, no hay recetas; pero el día de hoy hemos visto algunos ejemplos que son valiosos de compartir y escalar.

Por ejemplo, vemos como adoptar estrategias de gobernanza y ordenamiento territorial en los corredores biológicos, reservas de biósfera y áreas protegidas. Esto permite crear una identidad territorial, que valore los bosques como elemento clave del paisaje

El uso de las plataformas tecnológicas nos muestra su alto potencial para masificar el acceso a la información, transparentarla y conectar distintos tipos de actores clave. Hacer llegar el conocimiento a la población es fundamental, para ir construyendo mejores actitudes y promover cambios en prácticas, políticas y de producción.

Alinear y actualizar nuestras políticas es fundamental. Hoy Fernanda Elliot nos ha mostrado los roles múltiples que tiene el estado. No solo para brindar formalidad e institucionalizar estos temas, sino para tender puentes, gestar alianzas interinstitucionales que garanticen el carácter integral de la toma de acción, escalar las experiencias territoriales hacia otros territorios en cada país, uniformizar metodologías y bases de datos, y para integrar los reportes nacionales.

Son las autoridades nacionales las llamadas a visibilizar los resultados de este trabajo en los espacios de toma de decisiones internacional, que es donde nacen la mayoría de enfoques de trabajo. Así también, retroalimentar de información y demandas provenientes de los territorios y países.

No queremos terminar este resumen, sin hacer hincapié en la importancia de la colaboración. Hoy hemos visto como las redes de investigación como IMHEA, la Red Gloria y la Res de Bosques Andinos integran información de toda la región, que permite entender a cabalidad la dinámica de Los Andes como región diversa e interconectada. Estas redes son un ejemplo de lo que es posible hacer gracias a la colaboración Sur-Sur, traspasando de manera sostenida las fronteras de cada país bajo un objetivo común.

El Programa Bosques Andinos (PBA) es una iniciativa de la Agencia de Cooperación para el Desarrollo de Suiza (COSUDE) en el marco de su Programa Global de Cambio Climático y cuya presencia apoyando el desarrollo rural y ambiental en la región andina y Perú data de más de 40 años. El PBA tiene por objetivo general “contribuir a mejorar las capacidades de adaptación y mitigación frente el cambio climático mediante la consolidación y escalamiento de políticas, prácticas, herramientas y esquemas de incentivos exitosos en los Andes relevantes al manejo sostenible de los bosques andinos”.

En términos generales, las dinámicas de deforestación, degradación y fragmentación de bosques andinos están motivadas por inadecuadas prácticas antrópicas en la escala local, principalmente por cambio de uso de suelos forestales, incluyendo el uso inapropiado del fuego que desencadena incendios forestales (PBA, 2014). Esta condición es especialmente importante para los remanentes de bosques altoandinos de Polylepis: la asociación de este tipo de bosques con sitios inaccesibles es principalmente por disturbios humanos, incluyendo el fuego, aunque no se descarta una influencia menor de factores abióticos (Reninson et al, 2018).

De acuerdo con el IPCC (2021), la vulnerabilidad al cambio climático de los ecosistemas andinos aumentará (con un alto grado de confianza) por el incremento de la frecuencia de incendios, especialmente en el Sur del Perú, en Bolivia y Chile. Es por este motivo que los países del sur del continente vienen desarrollando estrategias y acciones de monitoreo, prevención y combate contra los incendios para reducir su impacto en los ecosistemas. En este webinar compartiremos las experiencias de estos tres países y abordaremos los retos y compromisos regionales sobre este tema, incluyendo la experiencia local del PBA en el sitio de aprendizaje Apurímac.

Objetivos

Compartir experiencias nacionales sobre prevención y control de incendios forestales:

Programa

Resumen

Por Natalia Ruiz-Guevara, Helvetas Perú

Los incendios forestales son una amenaza presente y creciente. Los países del sur vienen siendo los más afectados en términos de gravedad e impactos. Y para los bosques andinos, se han convertido en una amenaza importante, sobre todo considerando su condición fragmentada y su distribución en relictos.

El uso de fuego no es algo nuevo. Se dice que es una práctica casi ancestral, aunque hoy Lucía Carhuapoma nos ha recordado que no solo es cuestión de costumbres, sino también de necesidad, y la pandemia no lo ha detenido. Sin embargo, hoy estamos ante un contexto cambiante, que nos obliga a replantear nuestras prácticas.

Hoy Oswaldo Maillard nos ha mostrado como estas tendencias no son recientes, sino que vienen desde hace más de una década en toda la región Suramericana. Hemos visto, por ejemplo, la relación con las temporadas de sequías y como hay áreas que, año tras, año sufren incendios catastróficos.

La relación entre clima e incendios es evidente, pero recordemos, también, que ese contexto cambiante no se trata solo de clima, sino de nuestros nuevos patrones de uso de suelo, ocupación y distribución del territorio.

Recordemos que son las personas quienes literalmente prenden la mecha. Así como el contexto cambia y la severidad de los incendios aumenta, nuestra capacidad de respuesta debe ser también proporcional.

¿Qué podemos hacer?

Para empezar, entender la gravedad de la situación. El fuego no distingue usos de suelo, no distingue propiedades ni fronteras. Arrasa con campos de cultivo, bosques, áreas protegidas, fauna, infraestructura e, inclusive, el hogar de las personas. Y como lo ha mostrado Jorge Saavedra, esto requiere una profunda comprensión, de las causas y distribución del riesgo, de la naturaleza y comportamiento del fuego, dentro de lo cual el componente social es tan importante como el económico y ambiental.

La prevención sigue siendo la mejor manera de luchar contra los incendios. Monitorear el clima y el propio fuego es ahora más importante que nunca para prevenir, por razones obvias. El uso de la tecnología es ahora más indispensable que nunca. Su operación debe trascender a la comunidad científica e involucrar a la ciudadanía. Esto es fundamental y posible, gracias a las nuevas aplicaciones digitales que la era de la virtualidad nos está trayendo.

El involucramiento de las autoridades locales permite la respuesta temprana, la sensibilización y la organización de la población. La gobernanza local y territorial brinda también una función clave para fijar las reglas de juego, como las prohibiciones y sanciones; pero también, para organizar y gestar iniciativas de prevención y mitigación. Idear acciones adecuadas a cada contexto es sumamente necesario para motivar a decisores, y traer el tema como prioritario en las agendas de trabajo territoriales.

Los grupos de la sociedad civil y no civil, como en el caso de la comunidad de Kiuñalla, las fuerzas militares, como vimos en Bolivia,  y en especial los grupos de bomberos voluntarios, hombres y mujeres, vienen cumpliendo un rol heroico. Hablar del componente humano, nos lleva indefectiblemente a señalar la importancia de brindarles condiciones. El reconocimiento de su trabajo con remuneraciones justas y condiciones laborales apropiadas es aún poco frecuente en nuestros países. La formación de capacidades, la difusión de información; así como, la dotación de equipos y herramientas apropiadas es indispensable, no solo para una mitigación y prevención efectiva; sino para garantizar la seguridad y salud, más aún en las difíciles condiciones geográficas en las que sabemos que se tienen q enfrentar. Augusto Ramírez nos ha recordado que los incendios, lamentablemente, han cobrado muchísimas vidas humanas.

Pero todo lo que hemos señalado requiere recursos, y mientras más gravedad y frecuencia de los incendios, más recursos se requieren. Ello nos lleva a hablar de política que no solo sea consciente, sino congruente con la situación. Oswaldo hoy ha hecho una invocación a que los lineamientos que las autoridades brindan a la población para el manejo de la tierra y de los recursos naturales se basen en esta información científica actualizada y realista, con medidas que desincentiven la quema y los incendios.

Otro tema del que hemos hablado, coincide con los dos intercambios que hemos tenido antes: incentivos, la importancia de idear incentivos que comprendan las necesidades de la población y cierren brechas que al mismo tiempo promuevan la adopción e practicas

Las plataformas y herramientas digitales, como las que nos han mostrado hoy en Bolivia, Perú y Chile, nos han permitido dar un salto tecnológico para contar con información en tiempo real o casi real, que nos permita tomar acción inmediata. También nos permite procesar información histórica, predecir los incendios futuros, realizar el contraste con otra información relevante como infraestructura y servicios, conectarlo a pronósticos climáticos, articular la acción interinstitucional y también, para evaluar la efectividad de las acciones tomadas.

El rol de las autoridades nacionales es fundamental, para escalar las experiencias vividas en la escala local y territorial y también para mirar el panorama en una mayor dimensión. Para asegurar el alineamiento de políticas y herramientas entre las distintas autoridades de escala subnacional y también, por ejemplo, promover la formación de capacidades constante. Pero sobre todo, para revestir de formalidad la toma de acción, por ejemplo, en la organización de las evacuaciones, en la convocatoria a la acción de las distintas instituciones que comparten espacios y coordinan roles en la atención a estos desastres, y prevención de riesgos.

Finalmente, vemos que nuestros bosques, nuestros ecosistemas, se resisten a morir. Luchan por regenerarse y volver a nacer. Nosotros tenemos una deuda, le debemos esa reparación. Distintos esfuerzos desde la sociedad civil y del gobierno intentan recuperar algo de lo perdido. Sin embargo, y tenemos que señalarlo, recuperar estas áreas es costoso, es difícil, es de muy largo plazo y nada nos garantizar que recuperaremos la misma biodiversidad y sus servicios ecosistémicos que ellos nos ofrecen. Prevenir siempre es la respuesta.

El Programa Bosques Andinos (PBA) es una iniciativa de la Agencia de Cooperación para el Desarrollo de Suiza (COSUDE) en el marco de su Programa Global de Cambio Climático y cuya presencia apoyando el desarrollo rural y ambiental en la región andina y Perú data de más de 40 años. El PBA tiene por objetivo general “contribuir a mejorar las capacidades de adaptación y mitigación frente el cambio climático mediante la consolidación y escalamiento de políticas, prácticas, herramientas y esquemas de incentivos exitosos en los Andes relevantes al manejo sostenible de los bosques andinos”.

En los tres sitios de aprendizaje del PBA se desarrollaron experiencias de restauración. En el sitio Antioquia, se ha llegado a contabilizar unas 11 hectáreas de restauración enmarcadas en el sistema de incentivos del BANCO2 de los Valles de Aburrá y San Nicolás. En el sitio Apurímac, el programa ha apoyado a restaurar los bosques de Intimpa (Podocarpus glomeratus) en el área del Santuario Nacional del Ampay; además, de facilitar la instalación de un piloto de restauración ecológica para la recuperación de servicios hídricos en 101 hectáreas de la comunidad de Kiuñalla, mediante técnicas de nucleación y control de especies invasoras. En el sitio Pichincha, se instalaron parcelas demostrativas de buenas prácticas productivas (incluyendo la restauración productiva) en 35 fincas privadas. Además, se han registrado prácticas de restauración en otros 21 predios.

Estas experiencias han brindado evidencias que, tanto la restauración ecológica como productiva, mejoran la eficiencia del uso de suelo, y aumentan la estabilidad en el flujo hídrico, además de recuperar la biodiversidad de los territorios (Kometter, 2018; Cabezas et al 2019; PBA 2021, Baiker, en prep.). Con base en ellas, ha sido posible sistematizar guías que orienten la restauración de paisajes en ecosistemas andino, como la guía “Protocolo de monitoreo de Áreas de Restauración Ecológica en los Bosques Montanos de la cordillera Occidental del Ecuador” (Duarte et al ,2017), el conjunto de módulos de la “Guía para la restauración de bosques montanos tropicales” (distintos autores 2018), los “Lineamientos para la restauración de los ecosistemas forestales y otros ecosistemas de vegetación silvestre” (SERFOR, 2019) y los “Lineamientos metodológicos para iniciativas de restauración de paisajes de bosques andinos” (Vásquez y Kometter, 2019).

Objetivos

  • Compartir experiencias locales de restauración de bosques andinos
    • Compartir lecciones aprendidas.
    • Identificar principales retos (desde la visión local) para su réplica y escalamiento

Programa

Resumen

Por Natalia Ruiz-Guevara, Helvetas Perú

El día de hoy, 23 de septiembre, hemos empezado este encuentro recordando que la restauración es un tema que conecta las distintas escalas de trabajo.

En la lógica territorial, de paisaje, es necesario recordar que los seres humanos tenemos  una historia de muy larga data con el paisaje forestal andino. Así como. la actividad humana ha tenido injerencia en la remanencia actual de  los los andinos, como relictos, como mosaicos. Es preciso resaltar que tenemos una fuerte relación de dependencia de sus servicios ecosistémicos.

Desde la lógica de las políticas nacionales y  globales, es notoria la tendencia actual de promover la restauración como estrategia para abordar el cambio climático, cuya máxima expresión es la ,Declaración del Decenio de la Restauración este 2021. Los países de la región andina tenemos un compromiso con la Iniciativa 20×20, nacida precisamente de los compromisos climáticos.

Bajo todas estas lógicas, el día de hoy les invitamos a ver la restauración como una oportunidad.

Lo más conspicuo, lo más tangible: oportunidad para recuperar las funciones de los ecosistemas. En un contexto diverso como el de los Andes, no se debe perder de vista las lecciones aprendidas de las experiencias compartidas hoy, que nos invitan a tener criterio, Inty Arcos lo decía: «no hay dos fincas iguales, no hay dos territorios iguales».

Lo que podemos rescatar son principios básicos, que son recogidos en enfoques de trabajo como el de Manejo Sostenible de la Tierra y el Enfoque de Paisajes. En este punto queremos destacar la importancia de  brindar la atención debida a cada etapa del ciclo.

Solo por resumir, vemos como es básico realizar apropiadamente los estudio de cada sitio, definir metas claras, la toma de estrategias para que la participación sea inclusiva y justa, y con monitoreo activo orientado a guiar la toma decisiones. A esto, llamamos manejo adaptativo, como decía Kaspar Schmidt, avanzando hacia el futuro. También, es preciso rescatar lo señalado por todos los expositores sobre la importancia de la innovación tecnológica para hacer más eficientes los procesos, integrar aspectos, monitorear resultados y dinamizar el flujo de información. Drones, cámaras trampas, plataformas digitales, las tecnologías para recuperar germoplasma nativo, todo ello integrado y puesto al servicio de un fin común.

Ahora bien, la restauración debe generar también valor económico, y las oportunidades existen. Lo vimos en el intercambio del día martes, la existencia de distintos tipos de mecanismos financieros que rompen paradigmas clásicos. Las cadenas de valor, los esquemas de compensación por servicios ambientales y las inversiones de impacto, solo por hacer un resumen.

La restauración es también una oportunidad para generar alianzas y conectar espacios. Es una estrategia que brinda alternativas para crear conectividad entre las áreas productivas y las áreas de conservación, viendo el paisaje como un continuo espacio armónico, y no como un simple mosaico en el que se presentan diversos usos del suelo. Es también, una oportunidad para integrar ámbitos urbanos y rurales y a los distintos tipos de actores, como el sector privado y la sociedad civil, como lo hemos visto en el esquema BANCO2 que integra empresas y familias . Y en este marco, es de resaltar los roles que ejerce el Estado, lo que veíamos en el rol de las Corporaciones Autónomas de Colombia y de los GAD en Ecuador.

Construir una buena gobernanza, tanto local como multinivel, es clave para brindar sostenibilidad y garantizar la transparencia, la representación, la equidad y la distribución justa de beneficios; así como, para  institucionalizar todos estos procesos, y que no se pierdan en el tiempo. Casos como los de la organización comunitaria en Perú,  la Mancomunidad del Chocó Andino y la organización del esquema BANCO2, nos demuestran que esto es posible y escalable, con experiencias y modelos que, a su manera, están rompiendo fronteras.

Dejamos para e final quizá lo más importante, la oportunidad desde lo humano a la restauración, como una ventana para construir una sociedad más justa e inclusiva. Augusto Ramírez nos contaba como la restauración crea puntos de encuentro, para revalorar y reconectar la identidad andina con los elementos de su propio paisaje, proceso en el que los sabios, adultos mayores y mujeres tienen un rol protagónico. Es importante  resaltar que las estrategias para promover la restauración deben responder a la demanda real y necesidades locales, demandas de capacidades y de representación en la toma de decisiones, y por su puesto, a demandas económicas y financieras. Para ello, tangibilizar beneficios es clave.

Antes, solíamos pensar que los beneficios eran alargo plazo; pero las experiencias están demostrando que esto no es del todo cierto. Vemos los efectos inmediatos en experiencias monitoreadas, como la de Kiuñalla en que la estabilización del flujo hídrico se dio al cabo de muy poco tiempo.

Y hablando de inclusión, es importante no solo verlo desde lo territorial, sino que empecemos a conectar también todos los ámbitos, que lo global, nacional y territorial se encuentren y converjan. Desde el PBA queremos trasmitir ese mensaje, la necesidad de reconocer y valorar el aporte que  tiene el manejo de los bosques andinos en el marco de los procesos globales, como una manera de frenar los incendios forestales, cada vez más frecuentes y como una manera de conservar estos importantes sumideros de carbono.

Hace unos minutos Inty nos preguntaba «¿Cómo pedirle a una familia que deje de producir para  restaurar?». Sin duda no hay una receta. Hoy se puso sobre la mesa una palabra clave, los incentivos. Incentivos que sean más que un simple pago, sino que sean repensados para que apunten a cerrar esas brechas innegables: brechas sociales, brechas de género, intergeneracionales, entre otras. Para ello, tener reglas de juego clara es fundamental, siendo una de las más importantes la distribución justa de recursos, como la tierra  y la distribución justa de beneficios también.

En todo este marco, desde el Programa Bosques Andinos la validación de prácticas ha sido un aporte técnico y humano. Ya sea por la ciencia, por la práctica o por la necesidad de producir, se ha generado una diversidad de experiencias que no han quedado ahí, sino que han contribuido a generar lecciones aprendidas desde diversos ángulos, que han permitido generar conocimiento. Sabemos que en el mundo hay muchos lineamientos para la restauración, pero contar con conocimiento sitio – específico para ámbitos andinos, es  un aporte importante, más aún en una región particular como la andina, que es a la vez biodiversa, compleja y maravillosa.

Presentaciones

  1. Consideraciones Técnicas y sociales para Iniciativas de Restauración del Paisaje Forestal Andino
    De Roberto Kometter [6.3MB]
  2. Experiencias sobre restauración de paisajes de bosques andinos en Kiuñalla – Apurímac, Perú
    Augusto Ramírez [2.7MB]